BABY LED WEANING

BABY LED WEANING

El término Baby Led Weaning (BLW) “alimentación autorregulada por el bebé” o “destete dirigido por el niño”, es un método de introducción de la alimentación complementaria que propone en vez de los purés administrados con cuchara por los padres, el empleo de alimentos enteros y que sea el bebé el que se los lleve a la boca. Esta forma de inicio a la alimentación sólida está cada vez más extendida en Europa y es más utilizada por los padres. En España, cada vez más padres preguntan al pediatra y buscan en las distintas redes sociales, foros…Aunque como iremos viendo, no todos los bebés y las familias serían “candidatas” a utilizarlo. Intentaré dar unas nociones sobre cómo hacer, ventajas y desventajas y en qué niños es posible su puesta en práctica. El BLW es el término que utilizó Gill Rapley, nutricionista de Reino Unido que reúne en su libro ”Helping your baby to love good food”, las bases científicas y antropológicas en las que se basa esta forma de inicio de la alimentación complementaria. Se fundamenta en que la introducción de la alimentación complementaria necesita un desarrollo psicomotor adecuado en el bebé. Se dice que los seis meses sería el momento ideal para la introducción de los alimentos sólidos, pero es más bien cuando el bebé esté preparado y haya conseguido una serie de ítems en su desarrollo que pueden variar entre los 6 a los 9 meses, siempre valorando a cada bebé de forma individual pues cada uno, sigue un ritmo diferente. El niño es el que decide lo que llevarse a la boca, cuándo y qué cantidad, aunque al comienzo las cantidades que ingiere son pequeñas y siempre tiene que continuar con tomas de leche materna. Aunque lo ideal sería con la leche materna también se podría realizar el BLW con leche de fórmula.

¿Qué necesita el bebé para poder utilizar BLW?

Por un lado que el bebé se mantenga sentado, que muestre interés por todo lo que le rodea. Asimismo, que sea capaz de manipular los alimentos con las manos y posteriormente con los dedos y que pueda llevárselos a la boca. Además, que pueda realizar movimientos con la mandíbula, para masticar con las encías los alimentos blandos y con la ayuda de la lengua mover los alimentos y llegar a tragarlos. Estos ítems pueden conseguirse en un porcentaje más alto de bebés según van aumentando la edad y es más fácil a partir de los 8/9 meses.

Cómo empezar

Hay que utilizar porciones de alimentos blandos y alargados, que sean adecuados a su edad, fáciles de coger con sus manos y masticar. Se puede empezar con zanahoria cocida, patata, plátano, pera,.. y que sea el niño el que lo manipule y finalmente lo lleve a la boca él solito(no se deben utilizar alimentos crudos ,duros, ni frutos secos). Es importante tener en cuenta que no tenga sueño o esté cansado .Siempre es necesario la presencia de un adulto cuando el niño come por el riesgo de atragantamiento

Ventajas que podemos destacar del BLW

El punto de mayor relevancia es la mejoría en el desarrollo psicomotor, favoreciendo la coordinación y masticación. También el que el niño pueda escoger la cantidad de comida que quiere ingerir, el probar distintos alimentos, con las manos y experimentar con sabores, colores y texturas diferentes. La alimentación de la familia tiende a ser más saludable al compartir los alimentos que se ingieren – verduras o frutas- y menos alimentos procesados (menos grasas y menos dulces). El niño es el que decide cuándo y qué ingerir según sus necesidades y su sensación de hambre o saciedad, evitándose el forzar a alimentarse. Además, facilita el paso a la comida sólida. Un tema frecuente últimamente del que se quejan los padres y que preocupa por el retraso o la negativa a probar alimentos sólidos. El momento ideal es empezar entre los 6/9 meses y si se retrasa, favorece las dificultades a la hora de la introducción de sólidos. Por otro lado, previene la obesidad, ya que la alimentación en papilla depende siempre de los padres o persona que lo alimente y no del propio niño. Ello hace que muchas veces se le sobrealimente. En el caso del LBW, es el niño el que decide la cantidad a tomar.

Inconvenientes

El miedo a atragantarse puede causar angustia en los padres a la hora de alimentar al bebé solo. Por otra parte, es improbable que esto ocurra si están siempre con un adulto, pero hay que explicarles cómo actuar en caso de atragantamiento. Al ser el bebé el que manipula los alimentos, acaba ensuciándose mucho él mismo, su ropa, la trona y todo lo que tiene a su alrededor. Lo más destacable en cuanto el aporte de energía y nutrientes, es que se den en exceso alimentos con alto aporte de calorías (chocolate, galletas.)O en el otro extremo de la balanza, alimentos escasos en hierro (patatas, verduras...)

 Bebés en los que habría que adaptar su uso o valorar con sus padres

Es el caso de niños con enfermedades neuromusculares, retraso psicomotor o trastornos del espectro autista, podrían manifestar dificultades y/o rechazo en la alimentación. Por lo que es necesario adaptarse a ellos a la hora de iniciar la alimentación complementaria con un seguimiento adecuado por el pediatra y en contacto con la familia. Otro grupo importante son los prematuros, que van en aumento en los países occidentales y que son un porcentaje importante de los recién nacidos, su desarrollo psicomotor suele estar afectado ya sea de forma leve o moderada y en algunos casos también, hay afectación de la succión y la deglución. Todo ello unido a que su velocidad de crecimiento suele ser menor, y a que los padres suelen tener más preocupación a nivel de la ingesta y cantidades necesarias, precisan un control por el pediatra siempre consensuado por los padres. Un tema importante en cuanto a la alimentación complementaria y del que no solemos hablar, es el aspecto de la seguridad en la prevención de los atragantamientos. Se debe de evitar alimentar a los niños en movimiento (cuando corren o juegan por ejemplo), cuando duermen, están tumbados o viajando en el coche. Asimismo, es necesario dar unas pautas de cómo actuar.

Desde mi punto de vista, se necesita estar con cada familia, con cada niño, de forma individual, hay que actuar con sentido común y estar abiertos a las diferentes pautas siempre que no afecten al desarrollo de niño. Es importante que el niño se acostumbre pronto a masticar y para ello en el caso de decidirse por los purés, procurar que no tengan una textura muy cremosa y empezar pronto con alimentos blandos masticados.